El viaje

Al recibir la llamada, cogió su abrigó y salió de casa. Cogió el coche y se dirigió a su destino. Había bastante tráfico y era consciente de que no estaba en las mejores condiciones de conducir pero no podía detenerse, no ahora. Aparcó el coche en el lugar donde le habían dicho, en el segundo parquing en la sección B32 del aeropuerto y se dirigió a la terminal de llegadas. Aún conservaba el billete pero temía que llegar a las cintas portamaletas no fuera tan fácil como le habían comunicado. Pero para su sorpresa cuando llegó le indicaron donde debía ir.

Se situó en la salida de maletas VX587 y esperó mientras su mente viajaba por todos los ámbitos de su vida de aquel último año. El verano pasado cogió un avión hacia algún lugar pero lo cierto es que se perdió aún más. Al volver de ese viaje, su maleta no volvió con ella, se perdió. Y con ella perdió una parte importante de su existencia, cosas que para cualquier otra persona eran insignificantes y de poco valor pero que para ella eran toda su vida.

Hacia más de media hora que esperaba y empezaba a angustiarse cuando vio salir su maleta roja, la que había perdido el verano pasado en un viaje que quizá no debería haber hecho nunca. El corazón le empezó a latir con más fuerza y al coger la maleta no pudo frenar el impulso de abrirla allí mismo.

Parecía que estaba todo: el libro que estaba leyendo cuando perdió la maleta, su diario personal junto con la estilográfica de la suerte, el reproductor de música que contenía la banda sonora de su vida y la cadena que llevaba su llave, la llave que no había tenido la oportunidad de abrir esa puerta….. De repente se sintió inundada de felicidad, cerró la maleta y se dirigió al coche pero no lo encontró.

Se aseguró de estar en el parquing donde había dejado el coche, en la sección  B32, recordaba haberlo dejado allí hacía solo un rato pero ahora parecía que la tierra se lo hubiese tragado.
Dio media vuelta y se dirigió de nuevo al aeropuerto, esta vez a la terminal de salidas…. no sabía muy bien porque pero alguna cosa le decía que allí encontraría la respuesta. Se acercó al mostrador y preguntó si había alguna reserva a su nombre y tampoco supo por qué pero no se extrañó cuando la chica que la atendió le dio un billete y le indicó donde debía ir para embarcar.


Ese día volvía a subir a un avión y esta vez no escapaba de nada. Acababa de recuperar su maleta, y con ella su vida. Aquel día emprendía un nuevo viaje y por fin podría abrir esa puerta……



No hay comentarios:

Publicar un comentario